2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.

2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.

Se denomina atragantamiento a la obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño, provocando un cuadro repentino de asfixia, que si no se resuelve provoca una hipoxia grave, que da lugar a inconsciencia, seguida de PCR.

ACTITUD ANTE UN ATRAGANTAMIENTO

Para intentar resolver esta grave situación se deben realizar una serie de maniobras, cuyo objetivo es lograr la expulsión del cuerpo extraño, y que variarán según la víctima sea un lactante, un niño o un adulto, y según la obstrucción de la vía aérea sea completa o incompleta.

Ante esta situación, una de las personas que la presencien debe encargarse de avisar a los servicios de emergencia, explicando claramente la naturaleza de lo ocurrido y la localización precisa del suceso, para poder organizar el traslado urgente del paciente al centro hospitalario más cercano en caso de ser necesario.

> Obstrucción parcial:

El paciente presenta gran agitación, con una respiración más o menos dificultosa, con tos y/o estridor, y con tendencia refleja a llevarse las manos a la garganta. El paciente está habitualmente consciente, por lo que la persona que le auxilia debe animarle a toser. Si la dificultad respiratoria empeora o se deteriora el nivel de conciencia, se procederá como si la obstrucción fuese completa. Si el paciente permanece estable, pero no logra expulsar el cuerpo extraño con la tos, se le trasladará al hospital para su valoración y, en su caso, extracción instrumental del cuerpo aspirado.

2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.
> Obstrucción completa:

El paciente con obstrucción completa no puede hablar ni toser y en poco tiempo pierde el conocimiento.

La obstrucción completa se reconoce por la resistencia a la ventilación artificial y la ausencia de movimientos de ascenso o descenso del tórax a cada intento de ventilación.

Es necesario actuar rápidamente. En primer lugar se debe inspeccionar la boca y la faringe, despejándola de cuerpos extraños mediante barrido con el dedo. Seguidamente se realizar la maniobra de Heimlich; cuyo objetivo es aumentar la presión intratorácica mediante compresiones del abdomen o del tórax, para que se genere un flujo aéreo espiratorio capaz de expulsar el cuerpo extraño enclavado en la vía aérea.

La MANIOBRA DE HEIMLICH se realizará de modo diferente según el paciente esté consciente o inconsciente.

Paciente consciente: Se realiza con el paciente sentado o de pie. El reanimador se sitúa por detrás del paciente, rodeando con sus brazos el abdomen de este; acto seguido cerrará una mano sobre la otra sobre el epigastrio del paciente, y realizará tres o cuatro compresiones de forma rápida y ascendente. En embarazadas y pacientes muy obesos, puede realizarse la maniobra de modo similar, pero comprimiendo sobre el tórax, a nivel del tercio inferior del esternón, por encima del apéndice xifoides, en la zona donde se realiza el masaje cardiaco. Esta maniobra se repetirá hasta lograr la expulsión del cuerpo extraño o hasta la inconsciencia del paciente.

2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.

Paciente inconsciente: Se colocará al paciente en posición decubito supino (tendido boca arriba) sobre el suelo. Se inspeccionará la bucofaringe, despejándola de cuerpos extraños con el dedo. Seguidamente el reanimador se situará a horcajadas sobre los muslos del paciente. Colocará la cara palmar del puño sobre el epigastrio del paciente y cubrirá el puño con la otra mano.

Luego presionará de modo rápido y ascendente repetidamente hasta lograr la expulsión del cuerpo extraño. Como en la maniobra anterior, en embarazadas y obesos se realizará la compresión sobre el tórax, en la zona de masaje cardiaco.

Tras realizar la maniobra se inspeccionará nuevamente la boca y se intentará hacer dos ventilaciones boca a boca. Si al intentar ventilar al paciente se constata que no entra aire (no se eleva el tórax), continúa presentando una obstrucción completa, por lo que se reiniciarán las maniobras de compresión abdominal o torácica.

VER VIDEO: MANIOBRA HEIMLICH-

2.3 Traumatismos. Vendajes e inmovilizaciones.

TRAUMATISMOS

Se habla de traumatismo cuando el organismo sufre una lesión como consecuencia de una agresión por parte de un agente físico o mecánico, generalmente externo. Éstos, según la zona afectada, se clasifican en:

A. Traumatismos articulares.

Los traumatismos más frecuentes en articulaciones móviles son el esguince y la luxación.

> A.1. Esguince. Consiste en la separación momentánea de las superficies articulares, que producen la distensión o estiramiento excesivo, el desgarro e, incluso, la rotura de ligamentos (fibras resitentes de tejido elástico que unen los extremos óseos en una articulación). Se produce debido a un movimiento brusco o forzado que supera la amplitud normal de estiramiento de estas fiblras. Denominado «torcedura» en el lenguaje común.

Síntomas: dolor, que aumenta con la movilización; inflamación de la zona y las partes blandas cercanas, a veces con equimosis o hematoma, que se produce por el sangrado superficial dentro de la piel o de las membranas mucosas debido a la ruptura de vasos sanguíneos.

Procedimiento: INMOVILIZACIÓN de ESGUINCE

  • Inmovilizar la articulación afectada mediante vendaje ligeramente compresivo.
  • Elevar la articulación afectada y mantenerla en reposo.
  • Aplicar frío local (no directamente sobre la piel).
  • Valoración de personal facultativo y tratamiento definitivo

> A.2. Luxación. Es la separación permanente de las superficies articulares (el hueso se sale de su sitio).

Síntomas: dolor muy agudo; deformidad e inflamación manifiesta; limitación funcional importante o impotencia y pérdida de fuerza.

Procedimiento: INMOVILIZACIÓN de LUXACIÓN

Inmovilizar la articulación afectada en la posición en que la encontremos.

No intentar reducir la luxación (es decir, no intentar colocar el hueso en su sitio).

Trasladar el caso al personal facultativo para su tratamiento

B. Traumatismos óseos.

La actuación que deberemos llevar a cabo en estos traumatismos dependerá en gran medida de la zona del cuerpo afectada.

> B.1. Fractura. Es la pérdida de continuidad en un hueso. Se clasifican en:

  • Hay afectación ósea pero no hay afectación cutánea.
  • Hay rotura ósea y rotura en la piel circundante.
  • La superficie del hueso aparece con grietas.
  • Con minutas. El hueso se rompe en diversos fragmentos cuyas astillas pueden producir lesión muscular.

En ocasiones, un hueso se rompe sin traumatismo previo. En estos casos hablamos de fractura patológica, ya que no se dan en huesos sanos. Este tipo de fracturas se producen principalmente en personas de edad avanzada o con patologías óseas de base y puede ser de cualquiera de los 4 tipos explicados anteriormente. En estos casos se pueden encontrar lesiones de formaciones adyacentes (vasos, nervios, etc.), hemorragia interna o externa, hipotensión, shock, etc.

Síntomas: dolor, que aumenta con la movilización; deformidad, acortamiento; inflamación y equimosis; limitación funcional importante o impotencia. Los síntomas dependerán de la localización y gravedad de la fractura.

Procedimiento: INMOVILIZACIÓN de FRACTURA PATOLÓGICA

– NO movilizar a la persona, si no es absolutamente necesario, para evitar agravar la fractura.

– Avisar al servicio de emergencias que llevarán a cabo las siguientes actuaciones:

Explorar la movilidad, sensibilidad y pulso distal.115

Inmovilizar la fractura con férula rígida (material de inmovilización) si se dispone de ella (articulaciones anterior y posterior al foco de fractura), sin reducir y evitando movimientos bruscos.

Si la fractura fuese abierta, cubrir la herida con apósito estéril y compresivo.

Traslado del paciente para su valoración y tratamiento por parte de personal facultativo.

> B.2. Traumatismo de cráneo y cara. Los traumatismos recibidos en el cráneo y en la cara son siempre potencialmente importantes ya que, dependiendo de su gravedad, pueden afectar al sistema nervioso central y, por lo tanto, a las funciones vitales.

El traumatismo craneoencefálico (TCE) se define como «cualquier lesión física o deterioro funcional del contenido craneal [como consecuencia] a un intercambio brusco de energía mecánica, producido por accidentes de tráfico, laborales, caídas o agresiones”. Si el TCE o traumatismo craneoencefálico es leve, nos podemos encontrar simplemente ante equimosis (cardenal o hematoma) o heridas que requieran de sutura.

Síntomas (de TCE grave): alteración del estado de consciencia; vómitos; cefalea (dolor de cabeza); salida de sangre o líquido transparente por los orificios naturales (oído y nariz); alteraciones en el tamaño, simetría y reactividad de las pupilas; convulsiones; etc.

Procedimiento: INMOVILIZACIÓN de TRAUMATISMO de CRÁNEO O CARA

  • NO mover al paciente
  • Retirar anillos y pulseras.
  • Avisar al servicio de emergencias que se encargará de:

Asegurar la permeabilidad de la vía aérea (apertura de las vías respiratorias), con control de la columna cervical.

Vigilar constantes vitales (tensión arterial, pulso y respiración).

Trasladar al paciente a centro hospitalario para valoración facultativa.

En todo momento, los equipos de emergencia manipularán a la persona con sumo cuidado, manteniendo siempre el eje cabeza-cuello-tronco.

> B.3. Traumatismo de columna vertebral. Son lesiones traumáticas que afectan a uno o varios de los huesos o articulaciones que componen la columna vertebral, con posible afectación de médula espinal. Se pueden producir por caídas sobre los pies desde gran altura, caídas sobre los glúteos, contusión directa sobre la columna o movimientos bruscos del cuello. Su importancia radica en que pueden producir compresión parcial o total de la médula espinal.

Síntomas:

De la fractura: dolor de espalda (región cervical, dorsal, lumbar,… según localización de la lesión); leve deformidad – difícil de apreciar – y contractura muscular.

De la lesión medular: parálisis o imposibilidad de mover uno o varios miembros; hormigueo, adormecimiento o insensibilidad; incontinencia de esfínteres; falta de reflejos y priapismo (erección prolongada y dolorosa) en el hombre.

Procedimiento: INMOVILIZACIÓN de TRAUMATISMO de COLUMNA VERTEBRAL

  • NO mover al paciente.
  • Avisar al servicio de emergencias que se encargará de:

Mantener la permeabilidad de la vía aérea (apertura de las vías respiratorias), con control de la columna cervical.

Vigilar constantes vitales (tensión arterial, pulso y respiración).

Inmovilizar al paciente antes del traslado, que SIEMPRE se realizará sobre superficie rígida y plana.

Trasladar al enfermo a un servicio de urgencias para que su evaluación por especialistas facultativos.

En todo momento, manipularán a la persona con sumo cuidado, manteniendo siempre el eje cabezacuello- tronco.

> B.4. Politraumatismos. Se habla de politraumatismo cuando un paciente, tras sufrir un traumatismo, presenta lesiones en varios huesos, órganos o aparatos que pueden suponer un riesgo vital. En estos casos, es fundamental realizar una buena valoración inicial del paciente, que será de dos tipos:

  • Primaria: consciencia, respiración y circulación.
  • Secundaria: por aparatos, para determinar el alcance de las lesiones, establecer prioridades de actuación (mantenimiento de constantes vitales y RCP si fuese necesario), adoptar las medidas necesarias según el caso (control de hemorragias, estabilizar fracturas, tratar heridas y quemaduras, etc.)
    y asegurar el traslado a un servicio de urgencias (inmovilizado y sobre superficie rígida y plana).

2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.

Como profesionales debemos tener en cuenta…

Las personas mayores suelen caerse sin causa aparente. Siempre se debe pensar en una fractura de cadera (de pelvis o cabeza de fémur).

A veces, sus síntomas son difusos, pudiendo incluso conservar cierta movilidad, por lo que resulta complicada su detección. La persona se puede quejar de dolor en la ingle, muslo o rodilla y, a veces, es significativo el acortamiento del miembro afectado con rotación externa, así como dolor en la palpación profunda del glúteo.

NO deberemos levantar ni incorporar a la persona; deberemos esperar a los servicios de emergencia quienes, al llegar, realizarán una pequeña exploración para comprobar la existencia de la fractura.

C. Vendajes e inmovilizaciones.

Tras hablar de traumatismos parece necesario incluir unas nociones básicas sobre vendajes y métodos de inmovilización.

Los vendajes son procedimientos que tienen como objetivo cubrir con una venda (porción de gasa, tela o cualquier otro material) una zona lesionada, como heridas o quemaduras. También sirven para sostener e inmovilizar una parte del cuerpo (fracturas, luxaciones y esguinces).

Funciones de los vendajes:

  • Fijar el material tras curar una herida (para evitar infección).
  • Producir compresión sobre una herida y detener hemorragias.
  • Limitar el movimiento de las articulaciones afectadas.
  • Fijar las férulas de inmovilización.
  • Comprimir suavemente varices y ayudar el retorno venoso (regreso de la sangre al corazón).

– Proteger la piel de zonas con riesgo potencial de verse dañadas por fricción o compresión (ej. úlceras por decúbito, que son lesiones de la piel producidas por una presión constante en las zonas donde existen prominencias óseas, lo que disminuye el riego sanguíneo provocando una ulceración).

2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.
Principios generales para la aplicación de vendajes:

  • Colocar en posición cómoda la zona que va a ser vendada.
  • Elegir un tipo de vendaje adecuado para cada caso (dependiendo de la zona, de la necesidad de compresión, etc.)
  • El cabo debe fijarse con varias vueltas circulares al comenzar el vendaje.
  • La dirección normal al realizar el vendaje es de izquierda a derecha, si el profesional es diestro.
  • Siempre irá desde la zona distal a la proximal (desde los dedos hacia el tronco), para facilitar el retorno venoso y evitar la inflamación.
  • Las vueltas deben estar perfectamente adaptadas a la forma de la zona.
  • Revisar la coloración y temperatura de los dedos, así como la aparición de hormigueo y pérdida de sensibilidad. En tales casos, aflojar el vendaje.
  • Preguntar al paciente siempre que sea posible si el vendaje comprime mucho.
  • Es conveniente colocar algodón en las protuberancias óseas, antes del vendaje.

Tipos de vendajes, formas de aplicación e indicaciones.

Existen diferentes tipos de vendajes y formas de aplicación de los mismos, según la parte del cuerpo que deseemos cubrir y el fin que persigamos con su colocación.

2.2 Ingestión de cuerpos extraños, atragantamiento.

Ver video: tipos de vendaje

A. Vendaje circular Cada vuelta recae sobre la vuelta anterior, por lo que el ancho del vendaje es el ancho de la vuelta. De esa forma solamente cubriremos la zona
correspondiente de la venda. Su utilización principal es de sujeción de apósitos, cubrir una zona cilíndrica o ser inicio y sujeción de otro tipo de
vendaje.
B. Vendaje en espiral Cada vuelta cubre sólo parte de la vuelta anterior, pero avanza de forma ascendente sobre la extremidad. El comienzo del vendaje se realiza con unas
vueltas circulares de fijación. Cubre una superficie mayor que el circular, por lo que es idóneo para zonas amplias de una parte cilíndrica como las
extremidades.
E. Vendaje recurrente Se utiliza frecuentemente en la cabeza o muñones. Se asegura primero la venda con dos vueltas en círculo. Seguidamente, el rollo se voltea para que quede perpendicular a las vueltas circulares y se pasa de atrás a delante y a la inversa, de forma que cada vuelta cubra un poco a la anterior hasta que la zona quede totalmente vendada. Se fija por medio de dos vueltas circulares sobre las dos iniciales
F. Vendaje de cabestrillo Con una venda ancha o pañuelo se mide el largo adecuado y se coloca pasándolo por debajo del antebrazo para sostenerlo e inmovilizarlo (en el movimiento de arriba y abajo) haciendo un nudo con el otro extremo en la nuca. La inmovilización no es completa, pero se puede mejorar colocando otra venda horizontal sujetando brazo y tórax, limitando la movilidad también de izquierda a derecha.
G. Sindactilia Se utiliza para la inmovilización de los dedos de las manos y los pies.

En las manos, se coloca un pequeño vendaje con esparadrapo de tela en forma circular, uniendo el dedo afectado al dedo sano contiguo, dejando libre la articulación interfalángica (entre dos falanges).

En el pie, la técnica será la misma, pero podremos poner el esparadrapo en forma de corbata (y no circular). Entre los dedos, colocaremos siempre un trozo de gasa.