2. Proceso de envejecimiento

La vejez ha sido entendida durante mucho tiempo como un camino de involución y retroceso,considerándose exclusivamente como el deterioro en las capacidades de los seres humanos. Es ciertoque las personas mayores serán más vulnerables si en esta última etapa del ciclo vital se encuentranviviendo un envejecimiento patológico; es decir, si sufren la aparición de enfermedades médicas acausa de la edad. Pero quizás lo más importante sea la representación mental de la vejez; esto es, laconstrucción subjetiva que cada persona realiza a partir de los cambios que está experimentando.

Para comprender este proceso natural, progresivo y que afecta a todos los organismos vivos, en esteapartado tratamos la definición de conceptos que hacen referencia a la persona mayor y suscircunstancias. Describiremos en qué consiste el envejecimiento normal diferenciándolo delenvejecimiento patológico; señalaremos la calidad de vida como un factor de protección que puedeprevenir el deterioro en esta etapa vital; y, por último, ofreceremos una definición de los recursossociales donde el paciente geriátrico puede ser asistido.

Conceptos fundamentales.

Los humanos, como si debiéramos ocultar los rasgos que anuncian las modificaciones orgánicas queexperimenta nuestro cuerpo de forma irreversible, invertimos bastante dinero en cremas y cosméticoscontra las arrugas, fármacos contra la caída del pelo, etc. Buscando el ansiado “elixir de la juventud”,nos hacemos consumidores de productos varios contra el envejecimiento, en un intento de huir de talestado o retrasarlo durante el mayor tiempo posible.

Aunque externamente hacemos todo lo posible para evitar parecer “viejos”, internamente el procesode disminución de capacidades sigue su curso. Exponemos a continuación algunos conceptos básicosrelacionados con la vejez.

A. Envejecimiento fisiológico

Es un proceso natural donde aparecen cambios graduales a lo largo de nuestro desarrolloevolutivo.

Puede ser considerado como la transformación y deterioro que van unidos a la maduración denuestro organismo, los cambios psicológicos y el nuevo tipo de relaciones sociales que seocasionan en la vida de una persona con el paso de los años.

Es un proceso relacionado con el deterioro progresivo de las propias funciones físicas, loscambios en las facultades mentales y la transformación del medio familiar y de la vida social.

Las características del envejecimiento de una persona dependerán, en gran medida, de lareacción individual y de la capacidad de adaptación a esta nueva etapa del ciclo vital.

B. Envejecimiento patológico

El proceso de envejecimiento se considera patológico cuando en esta última etapa de la vidaaparecen enfermedades de corta duración, pero con consecuencias adversas; o enfermedadesde larga duración que comprometen seriamente el nivel de funcionamiento autónomo de lapersona. Tales enfermedades crónicas están asociadas a una limitación funcional y progresivaque va debilitando la fortaleza del organismo.

Las causas del envejecimiento patológico se atribuyen a ciertos factores como: agentesagresivos ambientales; intoxicaciones relacionadas con el abuso del tabaco, el alcohol o lasdrogas; accidentes vasculares cerebrales; presencia de tumores; traumas físicos y emocionalesintensos del pasado; estrés cotidiano; etc.

La soledad, el aislamiento, la marginación, la falta de un espacio social de participación, laausencia de obligaciones o el exceso de tiempo libre, junto con la inactividad, pueden precipitarenfermedades, teniendo estos factores tanta importancia como los biológicos.

Este envejecimiento patológico, en cierta medida, puede ser prevenido.

C. Calidad de vida en la vejez

Este concepto se relaciona con el hecho de que una persona pueda vivir con las necesidadesbásicas cubiertas. A ser posible, con salud física y psicológica y disfrutando de una red de apoyode amigos y familiares con los que poder contar en caso de necesidad.

Para conseguir mantener un buen nivel de calidad de vida, el individuo debe mantenerse comosujeto activo, aún en los casos en que sea dependiente y necesite un alto nivel de apoyo ycuidados.

Contribuiría a alcanzar esta calidad de vida el poseer un nivel de solvencia económica adecuadoque permitiera el desarrollo y el sostén material de la persona hasta el último momento de suvida.

D. Centros residenciales

Son instituciones donde se atienden las necesidades sociales, sanitarias y de cuidados apersonas que no gozan de la autonomía necesaria para desempeñar, de forma independiente,las tareas cotidianas. Hablamos de mujeres y hombres que precisan de la atención de otrapersona y ya no pueden permanecer en su domicilio.

Los centros residenciales están dirigidos a quienes no cuentan con cuidadores dentro de sucírculo familiar o, si los tienen, éstos se perciben incapaces de proporcionar la asistencia que lapersona dependiente necesita.

En otros casos, ingresan en ellos pacientes que requieren de una intervención especializada, lacual no puede ser dispensada por los cuidadores informales de su unidad familiar.

Los centros residenciales están habilitados al efecto según el tipo de dependencia, grado de lamisma e intensidad de cuidados que precise la persona.

Las alternativas institucionales para una persona en situación de dependencia pueden ser, entreotros:

– Unidades de estancia diurna.

– Viviendas tuteladas.

– Estancias temporales enresidencias de personas asistidas.

– Centros de noche.

– Internamiento de larga duración enresidencia para personas gravementeafectadas.

Enfermedad y convalecencia: cambios bio-psico-sociales.

No existe una forma única e irreversible de la decadencia de nuestras funciones a lo largo de nuestraexistencia. Aunque predominen los condicionantes biológicos (como la predisposición genética apadecer determinadas enfermedades, por ejemplo), nunca debemos obviar el contexto y la relaciónque una persona mantenga con el ambiente que le rodea. Algunas de las modificaciones que sesuceden con gran frecuencia en las personas mayores (a partir de los 65 años) son los Cambios Bio,los Cambios Psico y los Cambios Sociales.

A. Cambios Bio.

Son las transformaciones que sufre el cuerpo y que pueden provocar modificaciones en loshuesos, músculos y articulaciones como:

– problemas de corazón;

– anemia;

– descalcificación los huesos;

– obstrucción de vasos sanguíneos;

– perdida de elasticidad en los pulmones;

– alteraciones del sueño;

– disminución de las defensas naturales del organismo;

– enlentecimiento de los movimientos;

– necesidad de usar gafas o audífonos;

– etc.

B. Cambios Psico.

Se refieren a los cambios en la personalidad y en el carácter y modificaciones en lascapacidades cognitivas.

C. Cambios Sociales.

Son las modificaciones del rol individual (como persona independiente, como integrante de sugrupo familiar, etc.) y en el rol en la comunidad (jubilación).

Evolución del entorno socioafectivo y de la sexualidad de la persona mayor.

A. Entorno socioafectivo.

La personaadulta sufre, a lo largo de su ciclo vital, cambios que en muchas ocasiones provocanreestructuraciones en el modo de vivir y que pueden generar grandes dosis de estrés.

Algunos de estos cambios, tal vez los que mayores consecuencias emocionales conllevan, seproducen en la edad avanzada, siendo en esta etapa el momento en que concurren una serie defactores (jubilación, pérdida del cónyuge u otros seres queridos, ruptura de relacionessocio profesionales,…) que podrían invitar a pensar que en esta etapa todo es dolor, depresión ysoledad.

La emancipación de los hijos es uno de los primeros cambios que suele producirse y puede traerconsigo, especialmente en las madres, el llamado “síndrome del nido vacío”; muchas mujeres trashaberse dedicado durante muchos años de su vida a la crianza y cuidados de sus hijos, una vez éstosse independizan y abandonan el hogar, se encuentran sin objetivos personales al no haber construidootros espacios de desarrollo personal. En el caso de los hombres, por lo general, los efectos de estanueva situación no son tan graves, ya que el rol que tradicionalmente le ha asignado la sociedad seconstruye sobre otros pilares (profesionales, sociales,), aunque sí puede incrementarse el riesgo sila marcha de los hijos coincide en el tiempo con su jubilación.

La jubilación implica modificaciones en las condiciones de la vida, trayendo consigo a la vez unaruptura de las relaciones sociales que, en el caso de muchas personas, están fuertemente ancladasen la vida profesional. Además, como circunstancia agravante, se dan los casos de quienes sonobligados a retirarse en una edad en la que todavía tienen recursos mentales y físicos paradesempeñar correctamente tareas significativas desde el punto de vista laboral.

La jubilación también conlleva una modificación en las relaciones con los miembros de la familia; estose debe a que, a partir de ahora, aumenta notablemente el tiempo que la persona permanece en elhogar y ha de convivir con otros miembros de su familia, especialmente su cónyuge, por un númeromucho más amplio de horas, lo que en ocasiones puede llevar a un mayor desgaste y, por tanto, adesequilibrios afectivos.

No obstante, se dan grandes diferencias individuales en cuanto a la forma en que las personas vivensu paso a la jubilación. Muchas han pasado años soñando con el momento de alcanzar esta edadpara retirarse a una vida descansada y sin perturbaciones y la asumen con tranquilidad y optimismo;otras, sin embargo, al llegar a esta situación sienten frustración por no saber cómo emplear su tiempo.

Una de las pruebas más duras que la vida pone a las personas mayores es sin duda, la pérdida delcónyuge. Esta etapa de la viudez va acompañada, por lo general, de un gran sentimiento de soledadal perder al compañero o compañera con quien han compartido “toda una vida”: “se ha ido y me hadejado solo…”.Pero, independientemente de estos elementos adversos, las personas de edad avanzada tambiénexperimentan en esta fase de su vida grandes satisfacciones, e incluso inician el desempeño denuevos roles sociales y familiares. Esto se pone claramente de manifiesto en el caso de quienescomienzan a desempeñar su papel de abuelos que, hoy en día, y según muchos expertos, engloba lafaceta de ser casi los sustitutos de los padres en los casos en los que los dos miembros de la parejatrabajan.

En la edad avanzada, la familia, sin duda, continúa siendo el mayor pilar afectivo y las vidas seenriquecen por la existencia de personas con quienes los mayores mantienen lazos afectivos de granintensidad. Por ello, cuando una persona de edad avanzada ingresa en una institución, uno de losproblemas fundamentales con los que los profesionales del centro se encuentran es el del desarraigoafectivo que éste sufre. A las posibles percepciones negativas sobre su propia persona y a lossentimientos a éstas asociados (“yo ya no sirvo para nada más que para dar quehacer a todo elmundo…”, “no soy más que un trasto viejo…”) se une el hecho de perder su red afectiva habitual (que,además de por la familia, estará también conformada por el círculo de amigos que tenía en su barrio ypor las relaciones amistosas que pudiera mantener con personas de su entorno habitual).

Es en este ámbito donde el equipo interdisciplinar debe centrar su actuación, intentando proporcionaral nuevo residente recursos para minimizar los efectos negativos que esta nueva situación pudieraprovocar, tanto en el ámbito psicológico como en el fisiológico y social, y potenciar los aspectospositivos que su estancia en el centro conlleve.

B. La sexualidad en las personas mayores

La sexualidad y la afectividad son necesidades básicas de las personas que deben ser atendidas acualquier edad. Las personas mayores pueden mantener intacta la capacidad para experimentarplacer y el deseo e interés sexual.

El nivel de calidad sexual en la avanzada edad estará influenciado por la construcción social ypersonal que una persona tenga acerca de los conceptos vejez, sexo, pareja, relación sexual, etc.

Creencias erróneas basadas en “la involución o deterioro irreversible” de la sexualidad en Losmayores mantienen actitudes prohibitivas o sentimientos de culpa en determinadas personas (en casode que el deseo sexual se mantenga o aparezca). Los prejuicios sociales acerca de la sexualidadactiva en la vejez mantienen la idea de que, a partir de una determinada edad, la práctica sexual selimita a los “viejos verdes”. Por el contrario, la realidad es que la sexualidad en una persona mayortambién aporta beneficios a su salud.

El concepto de sexualidad es mucho más amplio que el de genitalidad, de forma que por sexualidadentendemos la capacidad de disfrutar del placer del contacto con el otro, la comunicación, laseguridad emocional que da sentirse querido, tocarse, acariciarse, abrazarse, masajearse, expresarsentimientos, enamorarse y amarse. La capacidad de dar y recibir placer no se deteriora con el pasodel tiempo, así como tampoco la fantasía, el grado de intimidad, el vínculo amoroso, la consideraciónafectiva y el deseo hacia la otra persona.

La variable que influye directamente en la sexualidad a edades avanzadas es el estado de salud; porejemplo, la reducción del interés generalizado por la vida que presenta una persona en estadodepresivo estará directamente relacionada con el desinterés hacia su pareja y la desmotivación haciala sexualidad. Incluso el deseo sexual podría estar viéndose afectado negativamente comoconsecuencia de la farmacología antidepresiva (como uno de sus efectos secundarios) que pudieraestar indicada.

Por otro lado, a determinada edad aparecen ciertos cambios corporales que pueden dificultar larealización satisfactoria de la respuesta sexual; por ejemplo, a consecuencia de la menopausia en elcaso de la mujer, y debido a la pérdida de hormonas sexuales femeninas (denominadas estrógenos),puede producirse menor lubricación y sequedad vaginal, dolor en el coito, descenso de la libido, picor,etc. De igual modo, el déficit de hormonas sexuales masculinas (andrógenos) puede llevar a que elhombre tenga menor sensibilidad peneana, una erección más lenta, retraso de la eyaculación yaumento del tiempo que necesita hasta conseguir una nueva erección (período de detumescencia),etc.

No obstante, estas modificaciones físicas no tienen que suponer necesariamente el declive de lasexualidad en los mayores, sino un cambio en la cualidad de esta. Las relaciones sexuales en laspersonas que se encuentran en este momento de la vida pueden ser tan placenteras como en otrasetapas previas. Siempre que los cambios sean aceptados y se mantengan los intereses propios yhacia la pareja, se tratará de buscar y experimentar otras formas de contacto corporal.

Otros problemas se añaden desde la concepción sociocultural de lo afectivo-sexual. El mito de lajuventud, del enamoramiento pasional y del coitocentrismo, suponen una concepción de la sexualidadreducida al acto y a la genitalidad. Bajo este prisma se pierde el valor de los abrazos, la comunicación,el respeto y el placer compartido, aún a pesar de la gran importancia de estos aspectos a la hora dedeterminar la respuesta orgásmica y la calidad del intercambio sexual.

La satisfacción sexual también dependerá de la vivencia de la sexualidad y la forma de práctica quehaya tenido una persona a lo largo de su vida. Aspectos tan esenciales como el rol de género (loesperado socialmente para un hombre y lo que se acepta para el papel de la mujer), la capacidadpara comunicarse con su pareja, el tipo de enamoramiento, el dar placer y el poder recibir afecto através del cuerpo, etc., pueden estar estancados o bloqueados en una persona desde su juventud yhaber impedido la satisfacción plena y el intercambio íntimo con otra persona.

Una ganancia de la sexualidad en esta etapa de la vejez resulta, por ejemplo, de la pérdida del miedoa un posible embarazo no deseado o poder prolongar el coito durante más tiempo. Ambos hechospueden ser vividos como una posibilidad de mayor placer tanto en la mujer como en el hombre.

Necesidades especiales de atención y apoyo integral.

Quedan lejos aquellos modelos de intervención residencial, entendida como instituciones debeneficencia en las que “se recogía a los abuelos que no tenían quien los cuidara” y donde la atenciónsocio-sanitaria suponía cubrir las necesidades básicas (higiene, alimentación, techo, etc.)

En la actualidad, nos planteamos un modelo de atención individual y personalizada, una intervencióncentrada en las necesidades concretas de cada caso en las diferentes áreas implicadas, tales comoauto-cuidado, autonomía, relaciones interpersonales, tiempo libre y estimulación cognitiva.

Auto-cuidado Higiene adecuada y aseo diario.

Fomento de la identidad personal

Control de la medicación.

Hábitos de vida sanos.

Autonomía Manejo adecuado del dinero.

Uso independiente de transportes.

Utilización saludable del tiempo libre.

Autocontrol.

Manejo de situaciones de estrés.

Tolerancia en situación de frustración de intereses.

Desarrollo de competencia social.

Relaciones

interpersonales

Fomento de la red social.

Adecuado manejo de situaciones sociales.

Contacto regular e interacciones positivas con la familia.

Desarrollo de habilidades sociales.

Tiempo libre Participación en su entorno más cercano.

Uso constructivo del ocio.

Aumento de la capacidad para disfrutar.

Desarrollo de motivación e intereses personales

Estimulación

cognitiva

Prevención/rehabilitación de las dificultades de atención, percepción y concentración, etc.

Las “Actividades de la Vida Diaria”

El diseño de todas las acciones terapéuticas estará dirigido, obviamente, hacia la atención de lasnecesidades más básicas y, con igual importancia, hacia otras necesidades complementarias.

El apoyo integral supone la atención global de las necesidades que presenta una personadependiente en su vida diaria. Pero para realizar una planificación adecuada de nuestra intervención,primero deberemos conocer las necesidades reales de cada usuario en relación a su autonomía ynivel de dependencia.

Las necesidades de apoyo para la autonomía personal “son las que requieren las personas quetienen discapacidad intelectual o mental para hacer efectivo un grado satisfactorio de autonomíapersonal en el seno de la comunidad”.

En este contexto, cobra especial importancia el concepto de Actividades de la Vida Diaria (AVD),que son “aquellas actividades que una persona ha de realizar diariamente para poder vivir de formaautónoma, integrada en su entorno habitual y cumpliendo su rol social”. Estas actividades se puedenclasificar en tres grandes grupos:

– Actividades BÁSICAS de la Vida Diaria (ABVD).

– Actividades INSTRUMENTALES de la Vida Diaria (AIVD)

– Actividades AVANZADAS de la Vida Diaria (AVDA).

Veamos qué actividades de la persona engloba cada uno de estos grupos

  • Actividades BÁSICAS de la Vida Diaria (ABVD)19. Son las actividades más elementales de lapersona que resultan imprescindibles para poder subsistir de forma independiente. Son, portanto, las que confieren autonomía a la persona. Están orientadas al cuidado y movilidad propiosdel individuo.

Las Actividades BÁSICAS de la vida diaria son las que confieren a la persona su propiaautonomía y le permiten vivir de forma independiente. Entre ellas se incluyen:

× Actividades de autocuidado: asearse, vestirse y desnudarse, poder ir solo al servicio,poder quedarse solo durante la noche, comer y beber, …

× Actividades de funcionamiento básico físico: desplazarse dentro del hogar; desplazarsefuera del hogar; realizar transferencias corporales -sentarse, tumbarse, ponerse depie, …

× Actividades de funcionamiento básico mental: reconocer personas y objetos; orientarse;entender y ejecutar instrucciones y tareas sencillas; tomar decisiones (para personascon discapacidad mental o intelectual).

Pueden ser medidas con los siguientes instrumentos: Escala de Barthel, OarsScale y Escala deKatz.

Ampliar información: https://biopsicologia.net/es/nivel-5-discapacidad/2.2.04.04.2.-escalas-de-valoraci%C3%B3n-de-actividades-instrumentales-de-la-vida-diaria-(aivd) Escalas
  • Actividades INSTRUMENTALES de la Vida Diaria (AIVD)20. Son actividades más complejasque las ABVD y su realización requiere de un mayor nivel de autonomía personal. Se asocian atareas que implican la capacidad de tomar decisiones e interacciones más difíciles con el medio.

En esta categoría se incluyen tareas domésticas (hacer la compra del supermercado, hacer lacamas, fregar los platos,…); de movilidad (subir una serie de escalones, pasear, coger unautobús, un metro o un taxi); de administración del hogar y de la propiedad (hacer papeleos yadministrar el propio dinero,…); de autocuidado (cortarse las uñas de los pies, ir al médico,…)

Estas actividades “son las que permiten a la persona adaptarse a su entorno y mantener unaindependencia en la comunidad […]”

Se evalúan con la Escala de Lawton y la OarsScale.

  • Actividades AVANZADAS de la Vida Diaria (AAVD). Se refieren al desarrollo, por parte delindividuo, de actividades que le permiten realizar su papel en la sociedad, tales comoparticipación en redes sociales, actividades de ocio o deportivas, laborales, comunitarias, etc.

Las Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AVDA) promueven el desarrollo de la libertad, laautoridad, la autonomía y la responsabilidad que, en última instancia, son los fundamentosbásicos de la capacidad de la autodeterminación.

Como profesionales debemos tener en cuenta…

El diseño de todas las acciones terapéuticas estará dirigido, obviamente, hacia la atención de las necesidades más básicas y, con igual importancia, hacia otras necesidades complementarias.

El apoyo integral supone nuestra atención a las necesidades que presenta una persona dependiente en su vida diaria, entendiendo que precisarán nuestra intervención profesional en:

-Actividades BÁSICAS de la Vida Diaria (ABVD).

-Actividades INSTRUMENTALES de la Vida Diaria (AIVD).

-Actividades AVANZADAS de la Vida Diaria (AAVD).

Calidad de vida, apoyo y autodeterminación en la persona mayor.

Cada persona con la que trabajemos es diferente y responder a las necesidades de cada casorequiere una responsabilidad distinta. El reconocimiento de que toda persona tiene derecho a laautodeterminación y a ser considerada de forma individual para que pueda llegar a ser autosuficiente,es esencial para que pueda elegir ella misma las reglas de su conducta y la dirección que quiere dar asu existencia.

No se trata de plantearnos la intervención como un servicio prestado a una persona que poseedeterminadas carencias, sino de considerar nuestra tarea profesional como el medio para que dichapersona pueda desenvolverse por sí misma, más allá del daño o limitación que posea, reconociendoel derecho que tiene a encargarse de su propia vida.

Además de trabajar en el ámbito de las necesidades elementales, también supone desarrollar unaatención complementaria a las actuaciones básicas. Añadiremos acciones terapéuticas que activen,en la persona dependiente, otras áreas más específicas de su vida con el objetivo de promover sucalidad de vida y trabajaremos sobre lo más individual de cada residente.

Para fomentar la autodeterminación de nuestros usuarios podemos planificar actividades con las quepuedan participar en la comunidad, e incluso formar parte de grupos. De este modo, y por otro lado,también serán atendidas, al menos en parte, sus necesidades afectivas y relacionales. Nos referimosen concreto a:

Actividades para el fomento de la relación social.

Actividades recreativas y educativas.

Ocupación de la persona en propuestas de tiempo libre saludables; etc.

Características y necesidades en enfermedad y convalecencia.

Estar ingresado en un ámbito residencial puede ser identificado como un acontecimiento estresanteen sí mismo. Este hecho puede influir de forma negativa en el proceso de adaptación del usuario alcentro e incluso afectar a la evolución de su enfermedad. No todas las personas poseen herramientaso habilidades para manejarse de forma exitosa en su vida cotidiana. Así, en el trabajo con personasen situación de dependencia podemos encontrar:

A. Personas vitalistas

– Aquellas que viven con entusiasmo. Se perciben responsables de sus propias vidas(independientemente de que necesiten apoyo para determinadas tareas) y luchan porcambiar y progresar más allá de sus limitaciones.

– Personas que aceptan aquello que no pueden modificar e intentan disfrutar de lasactividades placenteras y los recursos que se les ofrece desde la unidad residencial.

– Se sienten bien consigo mismas y, por extensión, con los compañeros de residencia ycon los profesionales que trabajan en la institución social.

– Aceptan la responsabilidad de su existencia, mantienen las ganas de vivir y no culpan alos demás de sus circunstancias. En la vida diaria encuentran obstáculos, pero aun así:

× Poseen un autoconcepto ajustado y positivo.

× Se tienen estima personal.

× Aceptan sus limitaciones y perciben bienestar corporal.

× Muestran tolerancia social y son flexibles con los compañeros.

× Viven en la institución siendo partícipes en la creación de un clima familiar.

B. Personas pesimistas

– Mantienen una actitud autoderrotista.

– Viven sus días en el centro a través de la queja.

– Se manejan con hostilidad hacia sí mismos y hacia los demás.

– No aceptan su situación de dependencia y, por consiguiente, manifiestan sentimientos dedesconfianza y percepciones negativas.

C. Personas con dificultades especiales

– Presentan trastornos de comportamiento.

– Presentan problemas perceptivo-cognitivos.

En estos casos puede resultar más compleja la realización de nuestras tareas, prestar nuestro apoyoprofesional y manejarnos en la interacción asistencial.

Como profesionales debemos tener en cuenta…

Los ingredientes imprescindibles para realizar un buen trabajo y garantizar una atención sociosanitaria de calidad son:

-La aceptación de la persona en su globalidad, entendiendo que es algo más que la suma de sus discapacidades o limitaciones.

-Empatía (o ponernos en su lugar).

-Honestidad respecto a las posibilidades de mejora, porque no todas las disfunciones son recuperables.

-Respeto ante posibles diferencias (ideológicas, personales, etc.). -Flexibilidad, pues cada persona necesita y se merece un trato diferenciado.