TEMA 3. ACOMPAÑAMIENTO DE LOS USUARIOS

TEMA 3. ACOMPAÑAMIENTO DE LOS USUARIOS

1. Concepto de acompañamiento de las personas dependientes en la institución.

El acompañamiento como modelo de intervención socio-sanitaria significa “ir al lado de” una personaque necesita del apoyo de otra y que se encuentra en situación de vulnerabilidad. Este conceptosupone una forma de concebir las relaciones humanas basándonos en el principio de igualdad. Es porello que se intentan construir lazos de confianza que permitan progresar a la persona dependiente y seevitan los abusos de poder y el paternalismo que prolongan la situación de dependencia y mantienen alpaciente en su fragilidad.

En el acompañamiento se establece un vínculo con la persona y la acogemos en todas suscircunstancias; no nos centramos en la parcela de las necesidades de forma exclusiva y, aún menos, enaquella parte cargada de síntomas, signos de debilidad y puntos deficitarios. Se trata de entender quiénes cada usuario en su globalidad, lograr comprender su experiencia de vida concreta y relacionarnoscon él en el aquí y ahora.

Antes de actuar, debemos tener en cuenta diferentes aspectos de la persona como, por ejemplo, qué lepasa y cómo se encuentra en la actualidad, los rasgos de su personalidad y cómo ha sido su forma ycalidad de vida antes de ingresar en el centro. Todo ello nos ayudará a valorar sus necesidades y adiseñar un plan de acompañamiento personal y ajustado con la finalidad de que alcance el mayor gradode autonomía posible.

Como profesionales debemos tener en cuenta…

Acompañar a las personas de la institución se traduce en mantener una relación de ayuda y de confianza construida mediante el contacto, la cercanía, la presencia cotidiana y el compromiso adquirido por ambas partes (profesional-usuario). El acompañamiento es una palabra que engloba:

-Tiempo compartido.

-Compromiso, cuidado y paciencia.

– Comunicación afectiva, escucha y buen humor.

– Cercanía – persona accesible que no crea dependencia personal-.

– Respeto – crea confianza e igualdad en el trato-.

– Buen modelo – ejemplo de esfuerzo por seguir aprendiendo-.

– Capacidad de negociación; realista y flexible.

Caminar junto a personas que se encuentran en situación de dependencia nos lleva a conectar con realidades tan duras como la muerte, la pérdida progresiva de funciones oel deterioro intelectual. En el contacto cotidiano también nosotros recorremos un camino al tiempo que acompañamos a la persona a enfrentarse a su limitación personal.Se trata de estar al lado; ni delante ni detrás.

2. Áreas de intervención e intervenciones más frecuentes.

A. Las actuaciones interdisciplinares en la institución social

El cuidador de personas dependientes en instituciones sociales, al trabajar en red con otrosprofesionales, lo hace de una forma coordinada. Las actuaciones en la institución social soninterdisciplinares; es decir, son realizadas por un equipo de profesionales en el que pueden estarincluidos un médico, un enfermero, un terapeuta ocupacional, un psicólogo, auxiliares de enfermería,un fisioterapeuta y un animador sociocultural, entre otros; y tienen en cuenta los criterios,conocimientos y competencias de los diferentes miembros del equipo o red. El profesional seráconsciente de su función dentro del equipo, así como de la posición que ocupa dentro de la red detécnicos, asumiendo sus responsabilidades, pues su actuación influye y es influida por el trabajo delresto de compañeros.

El cuidador participará junto a otros profesionales en las actividades diseñadas para lograr el aumentode la autonomía de los residentes a fin de mantener, con fines preventivos o rehabilitadores, lacapacidad para el desenvolvimiento personal y social de cada usuario en actividades de diferentestipos, tales como las siguientes:

– Apoyo personal: en la realización de la higiene o el aseo personal y en las comidas; colaboración para la atención especializada y en los cuidados médicos específicos que precise cada usuario.

– Servicios fuera de la institución: realización de compras, gestiones administrativas, visitasmédicas, actividades de relaciones sociales y de contacto con su familia.

– Acceso a actividades culturales, educativas y recreativas: acompañamiento en las actividades deocio, apoyo en la participación de cursos de formación, colaboración en los talleresocupacionales, ayuda en las intervenciones terapéuticas individuales, etc.

– Integración social: soporte de apoyo psicológico o afectivo; acompañamiento en la participacióndel usuario en actividades del entorno o en colectivos sociales; estímulo sobre aspectoscotidianos de las relaciones familiares y sociales; etc.

Los cuidadores son los que tienen la responsabilidad y posibilidad de modificar, a través de supráctica profesional, el nivel de dependencia de los usuarios. En este sentido, cobran gran importanciaaquellas actuaciones que siguen el principio de normalización

El concepto de normalización tiene una acepción general referida a la necesidad del contacto con losservicios y las relaciones en la comunidad; pero existe otra vertiente en su significado referida a lanecesidad de que los residentes lleven una vida lo más parecida a la del resto de personas de suedad y características socioculturales. Aquí, entrarían en juego factores como los relativos al tipo devivienda en el que son alojados, el equipamiento, los horarios, las actividades, los modelos educativos(que a fin de cuentas vienen a cubrir la ausencia de un hogar y una familia), la ropa que utilizan, lasactividades de ocio y entretenimiento a las que tienen acceso, etc.

Los profesionales deben poseer un conocimiento especializado, una formación específica en lamateria y unas competencias y habilidades que, en la práctica diaria, corresponden a la atencióndirecta hacia las personas dependientes de la institución.

Como profesionales debemos tener en cuenta…

La coordinación entre los distintos profesionales del centro (médico geriatra, personal de enfermería, terapeuta ocupacional, cuidadores, etc.) resulta indispensable, debiendo existir una colaboración coherente y cooperativa entre los diferentes equipos y servicios que atienden al usuario.

El cuidador debe aplicar las estrategias diseñadas por el equipo interdisciplinar competente siguiendo el principio de la coherencia institucional; es decir, conocerá y respetará la demanda del paciente, el proyecto de intervención y el reglamento de régimen interno de la institución donde trabaja.

Respecto a la información y cooperación de profesional a profesional:

-Se debe realizar conjuntamente un seguimiento individual de cada caso; cada profesional desde su área de intervención.

-Se deben revisar en equipo los objetivos logrados y las nuevas necesidades que aparecen, para ajustar la intervención lo más posible a las características individuales.

-La participación y el trabajo en equipo suponen un interesante antídoto para la desmotivación, el agotamiento y el mal ambiente en las organizaciones.

-En las residencias y hogares donde las crisis son frecuentes, las decisiones son importantes debido a la trascendencia que tienen para los residentes por su convivencia diaria, sentimiento de equipo y trabajo en común.

B. Deontología de la actuación profesional del cuidador

Las personas que trabajan en el cuidado y atención de personas dependientes en institucionesdeberán acogerse a unas normas de conducta que tendrán como objetivo fundamental el respetoy bienestar de la persona a la que atienden. Así, el paciente será en todos los casos suresponsabilidad fundamental y los intereses de éste deberán ser antepuestos a los decualquier otra persona o entidad, fuesen éstos del carácter que fueren.

De esta forma, todas las actuaciones del cuidador irán orientadas a dispensar la atención que, segúnsu criterio profesional, considere más adecuada para el paciente y se regirán por el más estrictorespeto a los derechos humanos. Además, esta asistencia se dispensará de forma total yabsolutamente independiente de cualquier característica, condición o circunstancia personal o socialdel paciente, tal como sexo, tipo de discapacidad o enfermedad que padezca, raza, religión, opinión,nacionalidad, …

Por otro lado, el cuidador respetará la confidencialidad y guardará el secreto profesional enrelación con aquella información, obtenida directa o indirectamente, sobre las personas a las queatiende. En aquellos casos en que por necesidad se haya de trasladar información entre profesionaleso instituciones, se hará siempre preservando la intimidad de la persona y por el beneficio de ésta.

Todos estos principios y normas éticas que orientan la práctica profesional quedan recogidos dentrodel denominado código deontológico, cuyo cumplimiento será obligatorio para todas aquellaspersonas que ejercen una misma profesión o desarrollan determinada disciplina

Como profesionales debemos tener en cuenta…

En el contexto de trabajo de la unidad residencial, la acción sociosanitaria pasa por la construcción de una relación de confianza con los usuarios y un pacto de responsabilidad profesional, siendo necesario que el cuidador garantice esta confianza a través de actuaciones ajustadas a unos CRITERIOS DEONTOLÓGICOS que los profesionales deben asumir y que regirán sus actuaciones y limitarán su poder.

Los criterios deontológicos son de OBLIGADO CUMPLIMIENTO, ya que constituyen un conjunto de principios y normas éticas que orientan la acción y la conducta profesional, ayudan al cuidador en el ejercicio de su profesión y mejoran la calidad del trabajo que se ofrece a las personas en situación de dependencia.

3. Funciones y papel del profesional en el acompañamiento.

Las funciones como técnico que presta servicios sociales a personas en régimen de estancia parcial,temporal o permanente en una institución social se concretarán en tres papeles profesionalesfundamentales:

Rol de cuidador: el cuidador colabora en la acogida y recepción de personas en situación dedependencia; participa en actividades higiénico-alimentarias; es un apoyo en la organización deactividades sociales; y coopera en las actividades de comunicación y animación para mantener lashabilidades de la vida diaria de las personas institucionalizadas. Además, colabora en las actividadesy servicios que realiza el personal de atención directa (monitores, educadores, personal deenfermería, terapeutas ocupacionales, etc.)

Rol informativo: el cuidador detecta problemas y oportunidades funcionando como un centroneurálgico que recibe y busca información para poder entender lo que está ocurriendo dentro de laorganización y en el entorno. Es el encargado de transmitir la información del exterior. Del mismomodo, trata de difundir entre los usuarios la información relativa y surgida en el centro.

Rol de apoyo emocional: el cuidador acompaña al paciente y le proporciona unas condiciones deestancia agradables a través de un trato cercano, amable y humano. Favorece el establecimiento deuna relación de confianza y un sentimiento de seguridad del usuario con respecto a su situación, allugar en que se encuentra y a las personas por las que es atendido.

3.1 Intervenciones más frecuentes.

El acompañamiento puede traducirse en estar al lado de la persona dependiente en múltiplesactividades -tantas como necesidades que atender plantee la intervención individualizada: apoyo en lastareas de la vida diaria, gestión de documentación, asistencia a recursos de tratamiento, trabajo con lafamilia, etc. La actividad puede llegar hasta donde alcance la creatividad de las personas implicadas enel proceso, siempre sin perder de vista que el último fin de éstas no consiste tanto en su realizaciónexitosa como en llenar de sentido lo cotidiano. Para ello se recomienda la puesta en práctica deestrategias como:

– Facilitar la integración y el bienestar de estas personas, buscando las ocasiones donde fomentarla convivencia en el contexto residencial y detectando circunstancias en las cuales podemosfavorecer las relaciones sociales entre las distintas personas que conviven en la misma entidad.

– Evitar los prejuicios y las etiquetas, haciendo énfasis no en los diagnósticos ni en lasenfermedades, sino en el trato personal digno al que todas las personas tienen derecho. Nousaremos motes (aunque en muchos casos surgen de los propios residentes) y las formas dedirigirnos a los usuarios estarán basadas en el respeto y el afecto.

– Desarrollar nuestra empatía y ponernos en el lugar del otro para realizar nuestro trabajo desde este punto departida.

– Crear un entorno adecuado y familiar, un ambiente que permita que el paciente reciba sus visitasde modo que se sienta cómodo, manteniendo la habitación iluminada, sin ruidos, a unatemperatura adecuada, con el mobiliario suficiente, etc.

A algunas personas les basta con ser acompañadas a través de una supervisión o un apoyo puntual;y otras, por encontrarse en un grado de dependencia superior.

Presentamos a continuación algunas de las posibles acciones:

 Acompañamiento para uso de recursos y servicios comunitarios. Cuando los usuariosvisitan acompañados diversos establecimientos fuera del centro, van conociendo los diferentestipos de recursos que la comunidad ofrece. La idea se puede extender a situaciones donde lapersona viene con nosotros a la farmacia, por ejemplo, de modo que pueda aprender la forma derelacionarse en estos contextos. A medida que la edad, el nivel de desarrollo y la capacidad lopermitan, debe ser el propio usuario el que acuda por sí sólo a los establecimientos y a hacer lostrámites o gestiones pertinentes. Otro tanto cabe decir sobre el uso de los servicios de transportepúblico, preferibles a los vehículos de la propia residencia, salvo cuando existan grandesinconvenientes por la zona en que ésta está ubicada o por el tipo de ayudas técnicas que precisael usuario para su movilidad.

Fines de semana. En función de la edad y las preferencias personales, el fin de semana ha deser variado, organizando salidas con los compañeros de residencia, paseos, espectáculos,deportes, etc. La capacidad de elección de actividades, las relaciones sociales, así como laruptura con los horarios y ritmos semanales deberán estar garantizadas en las residencias. Seráindispensable que los fines de semana exista personal suficiente para asegurar que losresidentes tienen estas oportunidades de ocio y entretenimiento.

Incremento de responsabilidades. La convivencia en la residencia debe incluir el compromisode asumir responsabilidades por parte de cada usuario, en función de su edad, patología ydesarrollo. Estas responsabilidades se referirán a los distintos aspectos que el hecho de la vidaen común plantea: limpieza, orden, cuidar su ropa, colaboración en las tareas domésticas, etc. -por ejemplo, recoger en el comedor o limpiar las habitaciones.

Enfoque de desarrollo y preparación para la vida adulta y autónoma – en el caso dechavales con discapacidad intelectual o sensorial, por ejemplo. Desde este principio se trata deestablecer la importancia de considerar a la persona dependiente en un estado de continuodesarrollo y, por tanto, con una especial necesidad de ser estimulada, guiada y protegida haciaunos objetivos de madurez y socialización y, en algunos casos, contemplar su transición a la vidaadulta e independiente.